En respuesta a los desafíos que enfrenta el mercado inmobiliario, el nuevo gobierno ha lanzado una serie de iniciativas destinadas a reactivar la industria y disminuir el notable stock de viviendas nuevas que se acumulan en el país. Actualmente, más de 100 mil unidades se encuentran disponibles en el mercado, con un 63% de ellas localizadas en la Región Metropolitana. Las comunas líderes en este contexto son Santiago, La Florida y Ñuñoa, donde la oferta habitacional es más prominente, sugiriendo una oportunidad importante para potenciales compradores que buscan nuevas propiedades.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha comenzado su gestión con el objetivo claro de fomentar el crecimiento económico y la inversión en el sector inmobiliario, que ha estado en crisis por varios años y resulta crucial para el empleo en el país. Entre las medidas destacadas se encuentra la eliminación transitoria del IVA en la vivienda por un año, una propuesta que ha suscitando interés tanto en el mercado como en los potenciales adquirentes. No obstante, la incertidumbre sobre la velocidad y la implementación de estas políticas está generando preocupaciones sobre su efectividad a corto plazo.
Por otro lado, el proyecto de ley denominado ‘Reconstrucción Nacional’ busca abordar no solo la construcción y venta de viviendas, sino también aspectos económicos más amplios, incluyendo la seguridad y el orden institucional. A pesar del optimismo generalizado, los actores del sector inmobiliario han expresado su inquietud ante la posibilidad de que la aprobación de estas medidas se prolongue en el tiempo, lo cual podría resultar en una paralización en las ventas, a medida que los compradores decidan esperar novedades legislativas antes de realizar sus adquisiciones.
El contexto actual revela que, a pesar de la disponibilidad de 100 mil viviendas, el déficit en el mercado habitacional continúa siendo significativo, con una necesidad estimada de 500 mil unidades más. Esto ha llevado a que muchas constructoras reduzcan sus proyectos, reflexionando sobre la lógica de desarrollar nuevas propiedades cuando las existentes aún no han encontrado interesados. La prolongación de la crisis ha empujado a los actores del sector a abogar por implementaciones rápidas y efectivas de políticas que faciliten la venta de este stock en exceso.
Dentro de las iniciativas anunciadas, destaca la ampliación del DFL2, buscando estimular la inversión inmobiliaria mediante la ampliación de beneficios tributarios y la reducción del metraje límite. Además, la extensión del subsidio a la tasa ha brindado un respiro a los compradores, facilitando el acceso al crédito en un momento crítico. Sin embargo, la falta de detalles claros sobre estas medidas deja en el aire la pregunta de cómo estas acciones impactarán efectivamente en las ventas y en la reducción del stock disponible en el mercado nacional.










