¿Eres extranjero? Te explicamos cómo entender el “español chileno”

entender a los chilenos

Algo que sin duda es complejo para los migrantes al momento de llegar a nuestro país, es entender nuestra particular forma de hablar. Como todo país, tenemos una gran cantidad de modismos que incorporamos en nuestra vida diaria sin darnos cuenta. Esto va desde el clásico “cachai”, a otras frases más complejas como “chicotear los caracoles”. La lista de modismos chilenos es larga.

Si le preguntas a cualquier turista que haya venido a Chile de paseo o a cualquier migrante que haya decidido quedarse aquí, te dirá que además de la rica comida, los bellos paisajes y divertidos panoramas, lo que más le impresionó fue la forma de hablar de los chilenos.

Es que definitivamente, como ocurre en varias lenguas de habla hispana, nuestro diccionario está plagado de palabras y dichos que solo nosotros entendemos. Es por ello que, si eres extranjero y piensas venir acá, es necesario que conozcas lo básico para poder interpretar nuestra extraña y variada forma de comunicarnos. ¿Me cachai?

La palabra central

El elemento central de nuestro hablar diario se basa en el adjetivo “weón”, el cual esencialmente es utilizado para referirse a un amigo o persona cercana. Una frase contextual sería “Oye weón, gracias por tu saludo”. No obstante, esta palabra puede cambiar su significado en múltiples ocasiones.

También puede ser un insulto similar a “tonto”, pero igual puede ser acompañado por esta última palabra en frases como “mira el weón tonto”. Igualmente, puede ser utilizado como sinónimo de cualquier persona, como por ejemplo “mira el weón que va pasando por allí” o “conocí a un weón muy lindo”. De todas formas, hay que destacar que el uso de esta palabra es aceptado en conversaciones entre amigos o con personas de mucha confianza, no con personas de mayor jerarquía como jefes o autoridades civiles.

El nivel básico

Una vez incorporado el concepto de “weón”, es necesario conocer otras palabras que se ocupan mucho en el diario vivir. Por ejemplo, está “cachai”, lo que se refiere a comprender algo de lo que se está hablando. En una frase podría ser algo como “¿me cachai?” o “¿me cachaste?”, que significaría “¿me entiendes?” o “¿me entendiste?”. Muchas palabras del diccionario chileno son conjugables.

En las ocasiones en las cuales lo chilenos queremos expresar que algo es sensacional o maravilloso decimos frases como “¡la raja!”, “bacán”, “pulento” o “que choro”. Por el contrario, cuando los chilenos queremos decir algo que no nos gusta o nos causa decepción decimos “que penca”, “que lata” o “pucha”.

No obstante, otro elemento básico de nuestra habla, es que agregamos ciertas terminaciones a varios verbos, como “ay” o “ís”. Para entenderlo mejor, por ejemplo el verbo “estar” puede ser conjugado de la siguiente forma: “¿me estay agarrando pal hueveo?”, lo que significa se traduce como el dicho “¿me estás tomando el pelo?”.

Un ejemplo de verbo con la terminación “ís”, puede ser: ¿Tenís 1000 pesos que me prestís?, lo que se traduce como “¿Tienes 1000 pesos que me prestes? Pero si hay algo muy característico es el sufijo “po” que se agrega al final de varios verbos, afirmaciones y negaciones, con el objetivo de afirmar algo con más fuerza. Por ejemplo si alguien te pregunta si terminaste con tus deberes puedes responder “sí po” o “no po”. O si te preguntan “¿Qué te dijo tu polola (novia)?, puedes responder “Si ya te dije po”.

Un nivel más complejo

refrán chileno

No obstante, el hablar de los chilenos se complica más cuando se agregan otros adjetivos propios de nuestra cultura. Uno de ellos es la palabra “weá”, que al igual que el “weón”, puede tener una gran cantidad de significados. Generalmente, puede ocuparse para referirse a cualquier cosa, como por ejemplo, “pásame esa weá que está ahí en la mesa”. De igual forma, recalcamos que esta palabra solo es utilizada en grupos de mucha confianza.

Otro ejemplo puede ser, “oye, me pasó una weá muy bacán el otro día” (me pasó una cosa muy impresionante el otro día), o también, puede utilizarse en un contexto de grosería como “¡puta la weá!”, que vendría siendo similar a expresiones como “¡rayos!”, ¡recórcholis!” o “¡mierda!”.

De igual forma, lo esencial para entender a los chilenos, que es algo que puede llevar algún tiempo, es aprender palabras o expresiones propias de su lengua. Algunas pueden ser “al tiro” (hacer algo inmediatamente), “copete” (cualquier bebida alcohólica), “seco” (adjetivo para alguien muy bueno en algo), “achuntar” (acertar con algo), “choro” (adjetivo para algo interesante o para alguien conflictivo), entre otras varias.

Dichos y refranes

Y si hay algo que te podemos adelantar, es que en Chile se ocupan muchos dichos y refranes muy propios de nuestra cultura. Por ejemplo, hay muchos relacionados con animales como “echar la yegua” (estar cansado), “estar meado de gato” (tener mala suerte), “chicotear los caracoles” (apurar a alguien) o “echar la foca” (reprender a alguien por algo).

Lo cierto es que la lista es muy larga, así que, si erís weno pal webeo (si eres bromista o bueno para la fiesta) y querís venir a echar la talla a Chile (quieres venir a bromear a Chile), te recomendamos a que entres https://diccionariochileno.cl/, página que te servirá mucho para entendernos.

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