El Real Betis logró una valiosa victoria en su estreno en LaLiga, superando las dudas que rodeaban a la escuadra durante la pretemporada. Con un gol de Rodrigo Riquelme en el segundo tiempo, el equipo dirigido por Manuel Pellegrini se impuso a una Real Sociedad que mostró serias intenciones de dar la sorpresa. A pesar del resultado positivo, el técnico chileno no puede estar completamente satisfecho, ya que durante el partido evidenció desajustes en el funcionamiento del equipo, especialmente en la transición entre defensa y ataque.
Desde el comienzo del encuentro, el Betis mostró un ímpetu que se antojaba prometedor. Sin embargo, ese entusiasmo se vio obstaculizado por la falta de claridad en las jugadas ofensivas, lo que permitió a la Real Sociedad generar varias amenazas. En los primeros minutos, una acción de Rodrigo Riquelme mereció mejor suerte, pero fue apenas un aviso del camino dificultoso que se presentaría a lo largo del partido. Las carencias en el juego colectivo, mencionadas por Pellegrini en temporadas anteriores, parecían asomar nuevamente, dejando a los aficionados con la preocupación de un inicio titubeante.
El equipo visitante, dirigido por Pellegrino Matarazzo, no dudó en aprovechar los espacios y las lagunas del Betis. Con un juego directo, lograron conectar rápidamente con los delanteros, en particular con Takefusa Kubo y Orri Óskarsson, creando diversas ocasiones de gol que pusieron en aprietos a la defensa local. Aunque el Betis mostró destellos de calidad, como el tiro de Antony que fue detenido por Álex Remiro, la falta de consistencia y la impaciencia en la salida del balón dificultaron que los verdiblancos impusieran su juego.
En la segunda parte, el partido cobró vida. Pellegrini optó por introducir a Isco en el 58′, buscando equilibrio en la estructura del equipo. Esta decisión resultó ser acertada, ya que a los 63′, un contragolpe letal orquestado por Antony culminó en el tanto de Riquelme, poniendo al Betis al frente. Sin embargo, la delgadez del marcador dejó a los aficionados con cierta inquietud, especialmente tras la rebelde presión del cuadro txuri-urdin, que casi iguala de no ser por algunas intervenciones decisivas del portero Álvaro Valles.
A medida que el partido se acercaba a su fin, el ingreso de Mikel Oyarzabal por parte de la Real Sociedad trajo una nueva dinámica, añadiendo peligrosidad al ataque donostiarra. Pese a los esfuerzos de los visitantes por encontrar el empate, el Betis resistió, siendo crucial la actuación de su guardameta, quien evitó lo que habría sido un agónico empate. Con esta victoria 1-0, Manuel Pellegrini puede respirar aliviado, pero también es consciente de que debe trabajar arduamente para corregir los desajustes en el juego de su equipo antes de encarar los próximos desafíos de la temporada.










