El arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali, hizo un poderoso llamado a los empresarios este viernes, al presentar su nueva carta titulada “La empresa promotora del bien común”. Durante un encuentro realizado en el Arzobispado de Santiago, especialmente convocado junto con la Unión Social de Empresarios Cristianos (USEC), Chomali instó a más de 300 empresarios, ejecutivos y emprendedores a reflexionar sobre el significado de la actividad empresarial en un momento de transformaciones sociales significativas en Chile. En un contexto donde las empresas son fundamentales para el desarrollo económico, el cardenal quiere que se replantee la responsabilidad social que estas deben asumir más allá de la mera búsqueda de beneficios económicos.
En su misiva, el cardenal destacó que las empresas privadas no solo son esenciales para generar empleo, sino también para fomentar un desarrollo integral en la sociedad. Chomali considera que las empresas deben definirse como comunidades humanas que enfrentan una responsabilidad hacia el bien común. Por lo tanto, propuso que las empresas deben »cuidar y promover la dignidad de la persona», creando espacios de confianza y trabajo en equipo, así como promoviendo la justicia social. Este enfoque sugiere una redefinición de la misión empresarial, que debe ir más allá del lucro y orientarse hacia un impacto social positivo.
Durante su discurso, el cardenal Chomali expresó que la creación de empresas podría ser la mejor política pública para el desarrollo del país, resaltando la conexión directa entre las acciones empresariales y el bienestar de las comunidades. Según él, el papel de los empresarios va más allá de generar riqueza; tienen el poder de transformar vidas, especialmente de aquellos que se encuentran en situaciones vulnerables. Chomali enfatizó que en la relación entre los empresarios y el futuro de Chile existe un fuerte vínculo que tiene la capacidad de moldear el destino de miles de personas, sugiriendo que su influencia podría brindar mayores oportunidades para grupos a menudo olvidados.
El cardenal también hizo eco de preocupaciones profundas respecto al desempleo juvenil y la necesidad de abrir las puertas del mercado laboral a migrantes, personas con discapacidad y aquellos que han cumplido condenas. Reconoció que la familia debe estar en el centro del trabajo, insistiendo en que »el trabajo jamás puede competir con la familia». En su llamado, pidió al sector empresarial que tome en cuenta las circunstancias familiares de sus trabajadores, así como reconocer y combatir la discriminación que enfrentan las mujeres en el ámbito laboral, desde la maternidad hasta las desigualdades salariales.
Finalmente, Chomali abordó el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo, planteando interrogantes sobre el lugar que ocupará la persona en un mundo cada vez más automatizado. Para guiar la reflexión sobre el papel de las empresas en la sociedad, presentó un “decálogo para una empresa al servicio de la persona y del bien común”, que incluye normas y consejos proporcionados por la iglesia. Con esta iniciativa, el cardenal espera fomentar una relación más armoniosa entre empresarios y empleados, enfocándose en cómo las prácticas empresariales pueden alinearse con el servicio de la dignidad humana y el bienestar social.










