El libro “Historias bajo la escarcha”, escrito por Lucas Ulloa Intveen, busca resaltar las experiencias de aquellos funcionarios del Servicio de Salud Magallanes que están próximos a retirarse, siendo este testimonio un legado humano que se fortalece a través del relato. En la presentación del libro, realizada en las instalaciones del Servicio de Salud, se reunieron 30 protagonistas que compartieron sus historias, muchos de ellos con más de 30 años de servicio. Estas vivencias, que se narran en un tono íntimo y personal, se convierten en una memoria colectiva que perdura, tal como se menciona en el prólogo de la obra, donde se enfatiza la importancia de verbalizar y escribir sobre el pasado, asegurando que los recuerdos no se pierdan con el tiempo.
Entre los participantes, destacan las hermanas Blanca y Juana Gálvez Rivera. Blanca, quien trabajó durante 18 años en el Servicio de Salud Magallanes, se desempeñó en varias áreas, comenzando en Compin y concluyendo en el departamento de Recursos Humanos. Con una notable vocación por el servicio público, Blanca recuerda con cariño esos años laborales, donde la atención y relación con las personas eran fundamentales. A pesar de que su tiempo de servicio fue consignado como 16 años en el libro, ella sostiene que su experiencia fue más extensa. Esta conexión con el trabajo la llevó también a desarrollarse como escritora, reflejando en sus obras la riqueza de las interacciones humanas que vivió en su carrera.
Por su parte, Juana Gálvez Rivera tuvo un camino muy particular hacia el Servicio de Salud, comenzó su trayectoria con la esperanza de incursionar en la Escuela de Gendarmería, aunque finalmente su destino la llevó a la enfermería. Con sólo 17 años, tras un rechazo por su estatura al llegar a la escuela, su prima le ofreció la oportunidad de estudiar en el Hospital Clínico de la Universidad Católica, lo que la preparó para su trabajo en el área de salud. Juana trabajó durante 42 años en el sistema público, haciendo un recorrido que abarcaría varias clínicas y hospitales en Santiago, antes de regresar a su natal Punta Arenas, donde finalmente obtuvo un puesto en el Hospital Regional.
Ambas hermanas vivieron los estragos de la dictadura en el ámbito laboral. Juana recuerda con angustia la atmósfera de miedo y persecución que se respiraba en el Servicio de Salud. Relata que colegas y compañeros desaparecían repentinamente, llevados por funcionarios del régimen militar, en una cacería de opositores al gobierno. En particular, recuerda un episodio crítico ocurrido el 14 de septiembre de 1973, donde ella misma fue interceptada por militares que buscaban a su esposo, quien era considerado sospechoso de subversión. Las cartas que él le enviaba, refugiadas en decoraciones infantiles e inocentes, fueron malinterpretadas, añadiendo una capa más de terror a sus experiencias,
Las vivencias de la dictadura fueron una constante en las historias de aquellos que sirvieron en el Servicio de Salud, y las hermanas Gálvez Rivera no son la excepción. A través de sus relatos, se hace evidente la resiliencia y la dedicación hacia el servicio público, aún en los años más oscuros. El libro “Historias bajo la escarcha” se convierte en un importante testimonio no sólo de sus experiencias, sino también de las huellas que la historia ha dejado en el ámbito de la salud pública, un recordatorio de cómo el ser humano siempre encontrará la manera de prevalecer a pesar de la adversidad.










