La reciente ofensiva del Partido Nacional Libertario, respaldada por el Partido Republicano, para presentar iniciativas que buscan conceder indultos o incluso amnistía a exuniformados condenados por actos ocurridos durante el estallido social ha provocado una notable tensión dentro del oficialismo. Mientras que las autoridades de Chile Vamos han expresado su apoyo a la revisión de posibles indultos caso a caso, existe una descoordinación interna, ya que algunos senadores de Renovación Nacional (RN) se han manifestado como patrocinantes de proyectos sobre amnistía. Esta falta de consenso refleja las complejidades y divisiones existentes entre los partidos que integran la coalición en el poder, lo que podría complicar la implementación de estas iniciativas y afectar la imagen del gobierno de José Antonio Kast.
Parlamentarios que ejercen presión sobre La Moneda han expresado su frustración por la falta de avances significativos en asuntos referentes a los exuniformados, especialmente considerando que se cumplen casi cuatro meses desde el inicio del mandato de Kast. Durante su campaña, el Presidente había prometido abordar lo que consideraba injusticias que afectaban a este grupo, y ya en su rol presidencial, declaró que utilizaría la facultad del indulto sin someter a debate cada sentencia judicial. Sin embargo, su ambigüedad al no establecer plazos concretos ha llevado a incertidumbres sobre el compromiso real del gobierno y ha incrementado las expectativas de aquellos que buscan soluciones inmediatas.
El proceso legislativo para debatir las iniciativas de indulto y amnistía ha suscitado interrogantes sobre su viabilidad dentro del Parlamento. Admitiendo que la sede del Congreso es el lugar adecuado para dialogar y encontrar acuerdos sobre temas sensibles, persiste la incertidumbre de si los parlamentarios de oposición intentarán bloquear estas propuestas en las respectivas comisiones. La posibilidad de que el debate se alargue y se vuelva conflictivo es tangible, especialmente considerando que algunos partidos podrían ver en este un riesgo político que amenace su base electoral y cuestionen también la legitimidad de las acciones de los exuniformados.
Dentro de esta complejidad, es importante reconocer que una parte significativa de la población mantiene una perspectiva crítica sobre los eventos posteriores a octubre de 2019, argumentando que muchos exuniformados han sido condenados injustamente por cumplir con su deber en la mantención del orden público. Sin embargo, este argumento es enérgicamente impugnado por sectores que denuncian violaciones a los derechos humanos y acciones ilegales por parte de representantes del Estado. Esta polarización de visiones hace aún más difícil alcanzar un consenso, ya que cada postura está ligada a experiencias y narrativas profundamente arraigadas en diversos segmentos de la sociedad.
Si los proyectos de ley logran avanzar en el Congreso, se abrirá un espacio para observar cómo se posicionan las diversas fuerzas políticas frente a esta temática tan espinosa. Aunque actualmente parece poco probable que se alcance un acuerdo político, ya que las posturas se han polarizado, no se puede descartar la posibilidad de alguna forma de entendimiento. En caso de que no se logren consensos, será responsabilidad del Presidente Kast aclarar su postura, determinando si los indultos solo aplicarán a los condenados a partir de 2019 o si las amnistías abarcarán casos previos e incluso posteriores a 1973, lo que implicaría un dilema político con graves repercusiones sociales.










