Película Limpia: Un retrato conmovedor de Estela

En un contexto cinematográfico donde las historias de vida y la lucha por la igualdad social adquieren cada vez más relevancia, "Limpia", la última ...
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En un contexto cinematográfico donde las historias de vida y la lucha por la igualdad social adquieren cada vez más relevancia, «Limpia», la última obra de la cineasta chilena Dominga Sotomayor, se estrena con una particularidad: su debut en las salas de cine fue efímero, ya que a pocas semanas de su exhibición se trasladó directamente a la plataforma Netflix. Esta decisión no solo refleja el control que esta plataforma tiene sobre los derechos de distribución, sino que también se puede comparar con la vida de Estela, el personaje principal, una empleada doméstica que navega entre su rol en una familia acomodada y su vida personal en un mundo que no le pertenece completamente. La narrativa de la película explora cómo Estela, al cuidar de Julia, la pequeña hija de una pareja trabajadora y distante, se convierte en su refugio emocional, mientras su propio deseo de autonomía queda relegado a un segundo plano.

La trama de «Limpia» se desarrolla en la bulliciosa ciudad de Santiago, donde Estela trabaja incansablemente para cumplir con las expectativas de sus empleadores, Cristóbal y Mara, quienes aparentan ser comprensivos, pero que en realidad la privan de momentos importantes como acompañar a su madre en la isla de Chiloé, tras sufrir un accidente. A través de su relación con Julia y de breves interacciones en su entorno, la película presenta un relato más sobre la resignación y convivencia entre diferentes clases sociales, lejos de centrarse en la lucha de clases tradicional. Al contrario, lo que se destaca es la vida cotidiana de Estela, donde encuentra pequeñas libertades en instantes de complicidad con la niña, su romance con Jorge y su conexión con un perro callejero, explorando así su identidad en un contexto que la enmarca como una mera trabajadora.

Dominga Sotomayor utiliza la cinematografía para plasmar la realidad emocional de Estela, quien es retratada en planos que revelan su agotamiento y frustración. La directora emplea travellings sutiles que acompañan a Estela en su rutina, ofreciendo una mirada compasiva a su vida. Al mismo tiempo, el filme contrasta este mundo íntimo con la representación de una clase alta que comienza a sentirse amenazada por la violencia y la inseguridad que acechan desde las afueras de su burbuja. Momentos de tensión surgen cuando un joven asaltante irrumpe en la casa donde Estela trabaja, obligándola a actuar de forma inesperada y humanitaria, lo cual provoca que las dinámicas de poder y control en el hogar cambien drásticamente.

El tono de «Limpia» se desarrolla con calma y una narrativa bien estructurada, en la que los planos adecuados se convierten en herramientas para narrar la vida de Estela, atrapada entre mundos que, aunque coexistan, están hechos de realidades profundamente distintas. Las interacciones superficiales contribuyen a mostrar una distancia emocional entre Estela y su familia empleadora, destacando que gestos como regalos en Navidad o abrazos durante la fiesta de Año Nuevo son simplemente una costumbre más que un verdadero vínculo emocional. Estos momentos se contrastan con el desarrollo de la canción «Eres» de Massiel, que, en un instante crucial de la celebración, subraya la conexión auténtica entre Estela y la pequeña Julia.”},{

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