Desde su lanzamiento, ‘La Odisea’ de Christopher Nolan ha sido un tema de conversación candente entre críticos y cinéfilos. Sin embargo, algunas críticas han apuntado a que la película parece «desenfocada» o «borrosa». Este tipo de comentarios han surgido en foros de discusión y redes sociales, generando confusión sobre la calidad del trabajo visual. En lugar de ser un error de producción, este peculiar acabado visual es una elección estilística deliberada, influenciada por la elección de rodar en fotoquímico de 65mm y 15 perforaciones, lo que proporciona un «look» suave que permite que los detalles se destaquen de una manera inusual.
El uso de 65mm en ‘La Odisea’ implica que el tamaño del fotograma ofrece una experiencia visual única y, al mismo tiempo, presenta ciertos retos técnicos. Es conocido que a mayor tamaño del sensor, menor profundidad de campo se obtiene con la misma apertura y distancia focal, implicando que la atención puede desviarse fácilmente de los elementos que se desea resaltar. Esto se vuelve particularmente evidente en el cine de Nolan, donde, a pesar de la resolución superior que los formatos IMAX proporcionan, trabajar con un fotograma tan grande se traduce en un mayor desafío para quienes se encargan de mantener el enfoque correcto. Un pequeño error puede llevar a que partes claves de la imagen se vean desenfocadas.
Un aspecto crucial en la estética de la película es el equipo óptico utilizado, que incluye lentes Hasselblad, Zeiss y principalmente, ópticas Primo 65 de Panasonic. Estas lentes fueron especialmente diseñadas para maximizar la cobertura del fotograma IMAX y han sido modificadas para ofrecer características propias de lentes anamórficas. Esta elección no es casual, ya que mejora la calidad visual del producto final, pero también incrementa la visibilidad de las partes desenfocadas de la imagen. Por lo tanto, el «look» suave y embelesante que muchos ven como un error es, en realidad, una construcción consciente de la cinematografía en ‘La Odisea’.
Las decisiones de Nolan, junto con su director de fotografía Hoyte Van Hoytema, refuerzan la idea de que lo visto en pantalla no es un fallo, sino una interpretación artística del poema épico que quiere resonar con el espectador. ‘La Odisea’ no solo es un homenaje a la narrativa cinematográfica, sino también una exploración de los límites del medio en sí. La búsqueda de la perfección visual a menudo implica experimentar con diferentes herramientas y técnicas que, en este caso, han dado como resultado una película que invita a la reflexión más que a la crítica superficial.
Finalmente, el fenómeno que se está produciendo alrededor de ‘La Odisea’ destaca la importancia del lenguaje visual en el cine contemporáneo y cómo el formato puede influir en la percepción del público. Más allá de los cifras impresionantes en taquilla, lo que realmente captura la atención es la continua conversación sobre la calidad visual y técnica de la obra. Al final del día, ‘La Odisea’ es un testimonio de que el cine es, ante todo, una forma de arte: se trata de hacer elecciones, desafiar convenciones y, sobre todo, contar historias de maneras que puedan sorprender y cautivar a su audiencia.










