El cine de acción y espionaje se renovó con el estreno de «El amateur: Operación Venganza», dirigida por James Hawes y protagonizada por un atractivo elenco que incluye a Rami Malek, Laurence Fishburne y Rachel Brosnahan. En esta adaptación de la novela de Robert Littell, Malek interpreta a Charlie Heller, un funcionario de la CIA atrapado en una vida de escritorio, cuyo mundo se desmorona tras el asesinato de su esposa en un atentado terrorista en Londres. La trama se desarrolla con un enfoque dramático que captura al público desde el inicio, al mostrar no solo la pérdida de Charlie, sino también la culpa que siente por no haber estado a su lado cuando más lo necesitaba.
La historia profundiza en la vida de Charlie, quien, al ver la apatía de sus superiores ante el hecho de justicia, opta por chantajearlos con información secreta para conseguir su entrenamiento y tomar venganza. Este camino de transformación del personaje plantea una narrativa fulminante que, sin embargo, plantea cuestionamientos sobre la credibilidad de un subalterno que logra doblegar a sus superiores con facilidad. La elección del personaje principal por Malek refleja un retorno a sus raíces en roles intensos y tecnológicos, pareciendo una continuidad de su actuación en «Mr. Robot», donde también lidia con aspectos oscuros de la existencia humana.
Con una mezcla de drama y acción, la película capta la atención en sus primeros quince minutos, donde se establece el tono sombrío y la emoción que rodea la historia de Charlie. Esta obra no solo presenta el dolor personal del protagonista, sino también la inminente tensión política que se encuentra en el trasfondo. Sin embargo, a medida que avanza la trama, se adentra en un enfoque más convencional del cine de acción, comprometido en mostrar cómo el personaje va eliminando uno a uno a los responsables de su tragedia. Este giro puede decepcionar a aquellos que esperaban una exploración más profunda de los dilemas morales y psicológicos que enfrenta.
Los desafíos del guión también se hacen evidentes, pues, a pesar de lograr mantener la tensión a lo largo de la narrativa, la implementación de un entrenamiento exprés para Charlie es poco convincente. La película sugiere que la vida de los agentes de inteligencia podría estar en manos de personas ineptas, ya que un solo acto de desesperación lleva a un cambio radical en el personaje. Este cuestionamiento pone de relieve una crítica al sistema de seguridad nacional, sugiriendo que los procesos de selección y entrenamiento pueden ser insuficientes. Así, la película se convierte en un reflejo preocupante de la efectividad de las agencias en un mundo lleno de riesgos y amenazas.
El amateur: Operación Venganza, si bien se conecta con temas globales de justicia y venganza, pierde parte de su esencia al priorizar la acción sobre la intriga. La dinámica presentada entre razón y fuerza destaca, resaltando que en ocasiones, la fuerza bruta parece ser la única solución. La narrativa, tan directa en su desarrollo, lleva a que el mensaje de que la estrategia puede ser tan poderosa como la violencia se diluya. En este sentido, la propuesta de Hawes es provocadora, pero limita las posibilidades de su propia riqueza narrativa. No obstante, el filme logra cautivar y entretener, ofreciendo a la audiencia una aventura de venganza que culmina en un escenario de acción lleno de adrenalina.










