El crecimiento económico se presenta a menudo como un concepto abstracto, pero según el economista Arnold Harberger, conocido como Alito, es esencialmente un proceso mucho más tangible que implica aumentar la productividad. En su ensayo “Una visión del proceso de crecimiento”, publicado en 1998, Alito explica que aumentar la productividad significa producir más bienes o servicios utilizando el mismo conjunto de insumos, y que, fundamentalmente, se traduce en la disminución de los costos por unidad de producto. Esta perspectiva desafía la noción de que el crecimiento económico sea un fenómeno distante, revelando que en el corazón de este proceso se encuentra la labor constante de los empresarios en busca de minimizar los costos unitarios.
Alito lleva su análisis un paso más allá y proporciona ejemplos concretos del proceso de reducción de costos en economías como la de México. Destaca que, a nivel sectorial, un cuarto de los sectores productivos concentra la totalidad de las reducciones en costos unitarios, mientras que dentro de estos sectores, un pequeño porcentaje de empresas es responsable del mismo fenómeno. Este escenario plantea una realidad dual, donde coexisten empresas que logran reducir costes y otras que, por diversas razones, incrementan sus costos unitarios. Este fenómeno pone de relieve la dicotomía que se presenta en el ámbito empresarial y qué impacto tiene sobre el crecimiento económico.
El economista también se refiere al concepto de «destrucción creativa» de Joseph Schumpeter, el cual ilustra cómo las dinámicas de creación y destrucción en el mercado son cruciales para el crecimiento económico. Mientras algunas empresas encuentran formas innovadoras de reducir costos y, por ende, crecer, otras enfrentan el riesgo de cerrar debido a decisiones empresariales que no han dado resultados. Esta competencia, en palabras de Alito, es fundamental para el funcionamiento del mercado y, por ende, del proceso de crecimiento, demostrando que la innovación y la eficiencia son pilares esenciales en la economía.
Sin embargo, el camino hacia la reducción de costos no está exento de obstáculos. En el contexto chileno, por ejemplo, el gobierno ha actuado como un enfoque adverso al crecimiento económico. La proliferación de permisos y regulaciones, junto con cambios en la política laboral, han incrementado significativamente los costos para las empresas. Alito menciona que políticas como el aumento del salario mínimo, la reducción de horas trabajadas y la complicación de la adecuación a las normativas laborales han creado un entorno poco propicio para la eficiencia, socavando así el proceso de crecimiento necesario en la economía.
A pesar de estos desafíos, existe un indicio de corrección en las políticas del gobierno chileno, lo que podría sugerir un camino hacia un entorno más favorable para el crecimiento económico. No obstante, esta transformación requiere de valentía y perseverancia para implementar cambios que realmente favorezcan la reducción de costos y la productividad. Mientras se avanza hacia estas mejoras, la comprensión del proceso de crecimiento como un fenómeno tangible y cercano, en lugar de abstracto y lejano, se vuelve crucial para que tanto el gobierno como los empresarios puedan trabajar de manera conjunta en pro del desarrollo económico del país.









