Convención Constitucional en Chile: Reflexiones y Caos a Cuatro Años del Rechazo

El reciente programa de streaming de La Tercera, titulado "Desde la Redacción", se convirtió en un espacio clave para la reflexión sobre el proceso de ...

El reciente programa de streaming de La Tercera, titulado «Desde la Redacción», se convirtió en un espacio clave para la reflexión sobre el proceso de la Convención Constitucional en Chile, cuatro años después del triunfo del Rechazo. En la conversación, los exconvencionales Cristián Monckeberg y Felipe Harboe compartieron sus experiencias, resaltando las tensiones y desafíos que enfrentaron durante el proceso. Monckeberg, con un tono humorístico, señaló que la audiencia actual parece más atenta que en su época como convencionales, sugiriendo que las lecciones del pasado deben ser aprendidas para futuros intentos de reforma constitucional.

La sesión inaugural de la Convención, que tuvo lugar el 4 de julio de 2021, se caracterizó por el caos y la desorganización, un precursor de las dificultades que vendrían. Monckeberg recordó cómo el himno nacional fue interrumpido por pifias de los propios convencionales, lo que simbolizaba la profunda división y descontento que predominaba en esa primera jornada. Harboe, quien participó de manera virtual debido a la pandemia, expresó su preocupación por el ambiente bélico que imperaba, donde la lógica de algunos parecía ser que el desorden era parte de un nuevo orden refundacional.

Las críticas hacia quienes intentaron establecer un diálogo constructivo fueron constantes. Monckeberg lamentó que, desde el inicio, se percibiera un ambiente hostil hacia el centro político. La falta de respeto en los debates llevó a agresiones tanto verbales como no verbales, que Harboe señaló con preocupación. Para él, el debate debería centrarse en ideas y no en ataques personales. Ambos exconvencionales coincidieron en que enfrentar este clima de agresiones fue uno de los mayores retos de su paso por la Convención, lo que dificultó la búsqueda de consensos necesarios para la redacción de una nueva constitución.

Los exconvencionales también mencionaron las llamadas de advertencia del entonces presidente Sebastián Piñera, quienes expresaron dudas sobre cómo el proceso podría culminar exitosamente. Al dejar sus posiciones, tanto Monckeberg como Harboe sentían que tenían la responsabilidad de participar, a pesar de las advertencias de Piñera, quien subrayaba la importancia de su rol legislativo. La experiencia de estar en un lugar donde la innovación y la refundación eran los temas del día, contrastaba enormemente con la realidad de un país altamente polarizado, reflejando la distancia entre las expectativas de los convencionales y la realidad del electorado.

Finalmente, tanto Monckeberg como Harboe llegaron a la conclusión de que el proceso de la Convención dejó lecciones valiosas. Destacaron la importancia de establecer reglas claras y efectivas para la participación de diversos sectores de la sociedad en debates de tan alta relevancia. La necesidad de garantizar que quienes abogan por cambios reconocibles posean un conocimiento adecuado sobre el marco constitucional es vital para evitar que la historia se repita de manera negativa. Ambos coincidieron en que es posible realizar transformaciones significativas, pero estas deben hacerse de manera responsable y con un enfoque en las necesidades reales del país, evitando el maximalismo que los ciudadanos ya han rechazado en el pasado.

Scroll al inicio