En 2025, la audiencia de Punta Arenas y Natales se prepara para el estreno de «Exterminio: La evolución», la última entrega del aclamado director británico Danny Boyle. Con un elenco encabezado por Alfie Williams, Aaron Taylor-Johnson y Jodie Comer, este film representa una nueva perspectiva sobre el, ya clásico, género de zombis. Los muertos vivientes han evolucionado a lo largo de los años en la cultura popular, gracias a hitos cinematográficos que han retratado no solo el terror de la vida en un mundo apocalíptico, sino también la lucha interna de los sobrevivientes que se enfrentan a sus propios demonios. Así, la obra de Boyle se suma a esta rica herencia cinematográfica, prometiendo no solo mantener el suspense, sino también ofrecer una profunda reflexión sobre la condición humana en tiempos de crisis.
La saga de «Exterminio», que comenzó con «28 días después» y su secuela «28 semanas después», ha sido crucial para redefinir la fórmula del cine zombi, incorporando elementos de terror psicológico y una crítica a las dinámicas de supervivencia social. En «Exterminio: La evolución», Boyle sitúa su narrativa 28 años después de los sucesos iniciales, en un mundo donde los zombis ya no solo caminan, sino que también han aprendido a correr. Este detalle anticipa las recientes realidades pandemias que han transformado el día a día de millones, estableciendo un vínculo entre la ficción y la experiencia contemporánea. En este nuevo capítulo, la lucha por la supervivencia recae sobre un grupo de habitantes de una isla que, mediante un tenso cruce con el continente, busca enfrentar sus peores miedos.
El relato gira en torno al joven Spike, un preadolescente que se enfrenta a un rito de paso familiar, pero que también simboliza el enfrentamiento con el trauma y la desesperanza. Mientras su madre sufre de una dolencia desconocida en la isla, Spike debe aprender a sobrevivir en un mundo hostil, enfrentándose no solo a los peligros de los zombis, sino también a la realidad de que su función en este nuevo orden mundial es crucial. Boyle utiliza, en esta entrega, una mezcla de narrativa experimental y un estilo casi documental que invita al espectador a sumergirse en la angustia existencial que viven los personajes. Los flashbacks que intercalan la historia aportan una capa de surrealismo que refuerzan la atmósfera de aislamiento y urgencia.
La película, aunque considerada menor en comparación con otras obras de Boyle, como «Trainspotting» o «Quisiera ser millonario», tiene el potencial de redefinir lo que entendemos por un film de zombis. Con un enfoque que combina la acción frenética con momentos de reflexión, «Exterminio: La evolución» explora no solo la evolución de los zombis, sino también el crecimiento emocional y personal de su protagonista. Este viaje hacia el continente no es meramente físico, sino también un recorrido hacia el descubrimiento de la verdad que se ha ocultado en su hogar, lo que permite a Spike salir de un entorno de mentiras y dolor para confrontar el mundo real que lo rodea.
Finalmente, «Exterminio: La evolución» plantea interrogantes importantes sobre la naturaleza humana y la resiliencia en tiempos de adversidad. En un contexto donde el cine ha enfrentado su propia pandemia, el nuevo filme de Boyle se presenta como una metáfora del miedo colectivo y la búsqueda de la esperanza a través del conocimiento y la conexión humana. Mientras Spike navega por este paisaje devastado, su viaje refleja la realidad que muchos han vivido en los últimos años, haciendo de esta película no solo un relato de terror, sino una crítica profundamente resonante sobre la humanidad y su futuro ante crisis globales.










