Cecilia Pérez, presidenta de la concesionaria Azul Azul, ha expresado su firme rechazo a la violencia que ha marcado la reciente actuación de los hinchas de la Universidad de Chile, especialmente en el contexto de los gravísimos incidentes ocurridos en el duelo de copa contra Everton. Durante su intervención, Pérez enfatizó que dentro de las conocidas barras bravas se han infiltrado elementos de crimen organizado, lo que pone en riesgo no solo la integridad de los aficionados, sino también la estabilidad del deporte en el país. La timonel se mostró conforme con las decisiones tomadas por la Federación de Fútbol tras estos sucesos, destacando la necesidad de medidas contundentes para erradicar la violencia en el fútbol chileno.
En respuesta a los recientes acontecimientos en el Estadio Sausalito, donde bengalas fueron lanzadas al campo de juego, la Federación de Fútbol decidió reiniciar el partido con aforo reducido y sin público presente. Cecilia Pérez ha apoyado esta decisión, argumentando que es esencial priorizar la seguridad y el respeto hacia todos los asistentes. Su postura es clara: «Las restricciones eran obvias y esperables. Si esas fueron las decisiones de la autoridad, estamos conformes», indicó tras darse a conocer las nuevas medidas de seguridad y control, que buscan minimizar el riesgo de violencia en las próximas competiciones.
A pesar de expresar su conformidad con las medidas tomadas, Pérez lamentó que la capación de aficionados en el Estadio Nacional se haya visto afectada, subrayando que «es injusto que paguen muchos por unos pocos». Reiteró el compromiso de la Universidad de Chile por condenar la violencia en todas sus formas, apuntando que destinarán todos sus recursos para combatir estos delitos. Además, subrayó que es crucial no estigmatizar a todos los hinchas por los actos de unos pocos individuos, separando así la verdadera pasión de los aficionados del comportamiento violento de aquellos que buscan hacer daño.
En el mismo contexto, la presidenta de Azul Azul resaltó que quienes cometieron estos actos de violencia no representan el verdadero espíritu del hincha de la Universidad de Chile. «Un hincha de Universidad de Chile no atenta contra su propio equipo», fue una de sus contundentes afirmaciones. Este llamado a la diferenciación busca proteger a la mayoría de los fans que viven el deporte con alegría, promoviendo una cultura de paz en los estadios y reafirmando la identidad de la hinchada como una comunidad positiva.
Finalmente, Pérez hizo un llamado a revisar y actualizar la Ley de Violencias en los Estadios, argumentando que el marco legal actual ha quedado obsoleto ante la evolución del crimen asociado a las barras bravas. «Hoy en las barras bravas hay crimen organizado, y aunque se realicen esfuerzos significativos, si la legislación no se adapta, será muy difícil combatir estos problemas», concluyó, poniendo de manifiesto la urgencia de un trabajo coordinado entre clubes, autoridades y legisladores para proteger el fútbol chileno de la violencia.










