Soberanía del Estrecho de Magallanes: Conflictos entre Chile y Argentina

La relación entre Chile y Argentina ha estado marcada por tensiones recientes, reflejadas en diversos episodios que involucran la soberanía sobre el ...
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La relación entre Chile y Argentina ha estado marcada por tensiones recientes, reflejadas en diversos episodios que involucran la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes y sus alrededores. La administración de Javier Milei, en particular, ha visto en el extremo austral un punto de controversia que ha reavivado viejos conflictos territoriales. La declaración del brigadier general Gustavo Valverde, sobre la necesidad de mantener una presencia argentina en la región, ha sido recibida con un enérgico rechazo por parte del gobierno chileno, que sostiene que el Tratado de Límites de 1881 respalda su soberanía sobre el Estrecho de Magallanes. Este intercambio diplomático subraya la fragilidad de las relaciones bilaterales y la complejidad de la geopolítica en la zona.

Uno de los primeros capítulos significativos de esta tensión se remonta a abril de 2024, con el anuncio de la construcción de una base naval en Ushuaia por parte de Milei y autoridades estadounidenses. Esta medida fue justificada como una estrategia para reforzar la presencia argentina en el hemisferio sur, pero la vinculación directa con las pretensiones sobre la Antártica generó preocupación en Chile. La respuesta de la Cancillería chilena fue inmediata, recordando que cualquier reclamación territorial está sujeta al Tratado Antártico, el cual congela las disputas. Es evidente que esta reactivación de reivindicaciones territoriales, además de las tensiones por el estatus del Estrecho, señala una continuidad en conflictos originados en administraciones anteriores.

Tres semanas después del tema en Ushuaia, un nuevo incidente escaló cuando se descubrió que paneles solares instalados por la Armada argentina en el Puesto de Vigilancia Hito 1 se ubicaban dentro del territorio chileno. Ante esta infracción, Chile exigió la remoción inmediata de las estructuras, amenazando con actuar por su propia cuenta. La situación fue resuelta relativamente rápido, con el gobierno argentino reconociendo un error involuntario y procediendo al retiro de los paneles. Este episodio pudo haber sido un ejemplo de una colaboración diplomática efectiva, pero también expone las tensiones latentes en la frontera.

La controversia sobre la soberanía en la región se intensificó nuevamente en abril de 2026, cuando el contraalmirante Hernán Montero hizo declaraciones provocativas al afirmar que, aunque Chile controla el Estrecho de Magallanes, la entrada oriental es de soberanía argentina. Estas observaciones desataron una ola de reacciones en el Congreso chileno, lo que obligó a la Cancillería a reafirmar la posición chilena basada en tratados históricos. A pesar de que el contexto no es nuevo, la reaparición de tales declaraciones de figuras militares argentinas pone de manifiesto la persistente volatilidad y las complejidades de la relación bilateral.

Finalmente, en agosto de 2026, el general Valverde revitalizó la discusión sobre la soberanía argentina sobre Magallanes, planteando nuevamente la necesidad de una presencia en la región. Esta vez, la respuesta de Chile fue contundente, afirmando que no hay nada que discutir sobre la soberanía en la zona. El hecho de que el gobierno argentino no haya emitido una rectificación pública respecto a las declaraciones de Valverde resalta la inestabilidad en la comunicación entre ambos países. A medida que avanzan las tensiones, queda claro que la gestión de la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes seguirá siendo un tema candente en las relaciones entre Chile y Argentina.

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