Pyongyang ha intensificado su retórica contra Estados Unidos, acusándolo de ser el principal responsable del deterioro del régimen internacional de no proliferación nuclear. En un reciente memorando emitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Norte, se señala que la modernización de las capacidades atómicas de Washington podría contribuir a una nueva carrera armamentística global, lo que provoca inquietud en la comunidad internacional. Esta acusación llega en un momento en que la tensión entre las potencias nucleares es palpable, y Corea del Norte parece querer posicionarse como un actor clave en el debate sobre la proliferación nuclear.
El memorando, difundido por la agencia oficial de noticias KCNA, pone de relieve el descontento de Pyongyang con las acciones de Estados Unidos, que, según el documento, no están cumpliendo con sus compromisos como potencia nuclear. Las autoridades norcoreanas subrayan el aumento de las capacidades estratégicas estadounidenses y la expansión de su cooperación nuclear con aliados, un hecho que, según ellas, socava los esfuerzos globales por limitar las armas nucleares. Estos argumentos reflejan la frustración de Corea del Norte con lo que considera un doble rasero en la política nuclear global.
El documento destaca que la historia de la proliferación nuclear comenzó con Estados Unidos, citando el primer ensayo nuclear realizado por el país en 1945. Subraya que, en su búsqueda por mantener un dominio exclusivo, Estados Unidos ha realizado más de 1.000 ensayos nucleares hasta 1994 y consiguió acumular un arsenal que superó las 32.500 armas durante la Guerra Fría. Este enfoque, según Pyongyang, ha evolucionado hacia una estrategia más encubierta, adaptándose a los cambios geopolíticos, especialmente tras el ascenso de la Unión Soviética.
La crítica norcoreana se amplía al vincular la actual política nuclear de Estados Unidos con su doctrina de “America First” y la idea de “paz a través de la fuerza”. Pyongyang argumenta que la modernización de las fuerzas nucleares estadounidenses está alcanzando proporciones comparables a las de la Guerra Fría, advirtiendo sobre una posible escalada en las tensiones nucleares. Además, Corea del Norte arguye que la capacidad del Ejército estadounidense para desarrollar armas de control espacial forma parte de un esfuerzo por consolidar su supremacía militar y nuclear, tanto en la Tierra como en el espacio.
Finalmente, Corea del Norte expresa una grave preocupación por los cambios en la política estadounidense en relación con el uso de armas nucleares. Denuncian que se ha disminuido el umbral para el uso de armamento nuclear, introduciendo conceptos que permiten su empleo en escenarios bélicos de manera más amplia. Este enfoque, según el memorando, contradice el espíritu del Tratado de No Proliferación Nuclear, el cual fue diseñado para limitar la expansión de armas nucleares y promover el desarme. Pyongyang acusa a Estados Unidos de socavar el Tratado, al permitir la proliferación de capacidades nucleares en sus aliados, lo que desafía los esfuerzos internacionales por un mundo más seguro y libre de armas nucleares.

