Michael Caine y su curiosa negativa a participar en westerns

Michael Caine, el icónico actor británico, ha dejado claro que su carrera cinematográfica no incluye un género que muchos podrían considerar ...
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Michael Caine, el icónico actor británico, ha dejado claro que su carrera cinematográfica no incluye un género que muchos podrían considerar fundamental: el western. A pesar de haber participado en más de 100 películas a lo largo de su carrera, Caine ha mantenido una línea roja que se negó a cruzar, y su decisión de no actuar en westerns tiene poco que ver con la falta de ofertas y mucho más con su aversión personal hacia los caballos y el campo. Como él mismo declaró en una entrevista: “Jamás haré un western porque odio los caballos, no me gustan los espacios abiertos y no me entusiasman las alubias cocidas”. Una respuesta simple, pero que revela mucho sobre su carácter y sus preferencias a lo largo de los años en la industria del cine.

La experiencia negativa de Caine con los caballos durante el rodaje de la película ‘Zulú’ en 1964 marcó un hito en su vida profesional y personal. Aquel proyecto, que se convirtió en uno de los más relevantes de su carrera, empezó de manera desafortunada cuando, tras solo dos clases de equitación, se cayó del caballo dos veces en los primeros días de rodaje. En sus memorias, Caine recuerda las peripecias que enfrentó, como caer frente a un autobús y luego frente a una bicicleta, lo que hizo que decidiera no volver a subirse a un caballo. Estas caídas no solo le causaron problemas en su autoestima, sino también lesiones físicas, lo que exacerbó su antipatía hacia los equinos.

Los problemas de Caine con los caballos durante la filmación de ‘Zulú’ no terminaron allí. Según sus propias palabras, el caballo que le asignaron para la película parecía percibir su miedo, lo que llevó a una especie de desconfianza mutua entre ambos. Caine sufrió lesiones en la espalda y en las rodillas, lo que hizo que su experiencia en el cine bélico fuera aún más dolorosa. Esta serie de acontecimientos contribuyó significativamente a su decisión de mantener una distancia prudente de los westerns, un género donde la equitación es fundamental y donde, según su experiencia, podría volver a enfrentarse a la misma pesadilla.

Es interesante reflexionar sobre cómo la identidad cultural de Caine también jugó un papel en su decisión de no trabajar en películas del oeste americano. Siendo británico, su conexión con los temas y las tradiciones del western, que están arraigados en la cultura estadounidense, no era tan profunda. Esto podría haber influido en su falta de interés en un género que, a pesar de su popularidad, nunca logró capturar su imaginación ni su deseo de protagonizarlo. Al final, podría muy bien ser que las ofertas no estuvieran a la altura de sus estándares, pero es evidente que su opinión sobre los caballos fue el principal obstáculo.

En resumen, la trayectoria de Michael Caine estuvo marcada por una aversión particular que ha definido su carrera: la negativa a participar en westerns debido a su odios hacia los caballos y los espacios abiertos. Su frustrante experiencia en ‘Zulú’ es un claro recordatorio de cómo una sola serie de eventos puede moldear decisiones vitales en la vida de un actor. A pesar de su extensa filmografía y del éxito en diversos géneros, la ausencia de Caine en el mundo del western permanecerá como una anécdota curiosa y singular en la historia del cine, donde su legado sigue siendo una combinación de talento, decisiones personales y un poco de humor.

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