A tan solo una semana de asumir su cargo en el Ministerio de Seguridad, Martín Arrau, ministro del partido Republicano, ha comenzado a dejar una huella distintiva, marcando claramente su deseo de distanciarse de la gestión de su antecesora, Trinidad Steinert. Desde su llegada, ha revocado varios cambios estructurales implementados por Steinert, incluida la reubicación de oficinas en el edificio de Teatinos 220, que el exministro Luis Cordero había diseñado. Con esta acción, Arrau no solo busca establecer un nuevo orden dentro del ministerio, sino también enviar un mensaje de que su gestión será radicalmente diferente, enfocada en la colaboración interinstitucional y en la recuperación de la confianza con las fuerzas policiales y los legisladores.
La reestructuración del equipo ministerial es otro de los movimientos significativos que Arrau ha ejecutado durante su breve mandato. Casi la totalidad del equipo de Steinert ha sido removido, y la llegada de nuevos colaboradores provenientes del Ministerio de Obras Públicas refleja su intención de rodearse de un grupo de confianza que esté alineado con su visión. Esta renovación del equipo busca no solo limpiar la imagen que dejó su predecesora, sino también mejorar el funcionamiento interno del ministerio, conforme a las demandas actuales del entorno político y social en materia de seguridad pública.
El enfoque de trabajo de Martín Arrau contrasta notablemente con las acciones de Steinert, que se vieron caracterizadas por un activismo operativo. En sus primeros días, Arrau ha mantenido un perfil más político, liderando reuniones estratégicas y fortaleciendo los lazos con los altos mandos de las fuerzas de carabineros y policía de investigaciones. Este cambio de enfoque tiene como objetivo presentar de manera eficaz una estrategia de seguridad que no solo siga las directrices establecidas por la administración anterior, sino que también incluya propuestas innovadoras que respondan a la realidad actual del país.
Uno de los aspectos más relevantes del inicio de Arrau como ministro es su clara intención de construir un puente de comunicación con el Congreso. En este sentido, ha convocado a reuniones con los miembros de las Comisiones de Seguridad de ambas cámaras, algo que durante la gestión de Steinert se demostró como un déficit crítico. Pese a la controversia generada por la elección de la sede para dichos encuentros, Arrau se muestra decidido a establecer una colaboración efectiva con los legisladores, lo que podría marcar un cambio en la manera en que se encuentra la relación entre el ejecutivo y el legislativo en lo que respecta a la seguridad.
A pesar de los esfuerzos iniciales de Arrau por crear un ambiente de cercanía con los parlamentarios, las reacciones han sido mixtas. Algunos legisladores han expresado su descontento con la logística de las reuniones, planteando que se deben considerar las agendas de aquellos que representan a regiones. Sin embargo, otros como la diputada Gloria Naveillan han mostrado disposición para coordinar esfuerzos en conjunto. La forma en que Arrau maneje este tipo de críticas y ajuste su enfoque podría ser determinante para el éxito de su gestión en la construcción de una política de seguridad sólida y efectiva en el país.










