El reciente Festival de Cine Polo Sur Latinoamericano ha cerrado sus puertas con una notable participación del público, marcando la edición más concurrida hasta la fecha. Más de 60 personas asistieron a casi todas las funciones, con cifras que alcanzaron hasta 150 espectadores en tres de las proyecciones. La organización, liderada por la Agrupación Cultural Proa, se mostró satisfecha con la respuesta de la comunidad, lo que refleja el interes creciente por el cine latinoamericano en la región. El asesor del festival, Jornan Huentelicán Soto, expresó su gratitud al cierre del evento, describiendo cómo este tipo de festivales contribuye al enriquecimiento cultural y social de la Patagonia.
El jurado del festival, compuesto por figuras destacadas como Olga Cárdenas Krautz, Patricia Cremaschi Ojeda y Elsa Ruiz Alvarado, tuvo una semana adicional para deliberar sobre las producciones que recibirían el Ñirre, la Bandera de la Patagonia. Esto, según Huentelicán, permite al jurado reflexionar más profundamente sobre las películas y cortometrajes, alejándose de la presión típica de anunciar resultados inmediatamente. Esta dinámica ha sido fundamental para que los miembros del jurado, que provienen de diversos sectores de la sociedad, aporten una perspectiva fresca y conectada con la comunidad.
Cárdenas, quien también es activista y artesana, comentó sobre el enfoque humano y ambiental que el jurado decidió adoptar para premiar las obras. Resaltó el trabajo en «La fabulosa máquina de cosechar oro», que retrata la relación entrañable entre un padre y su hijo, así como la lucha por una vida digna en la vejez. Por su parte, Cremaschi destacó «Agua para la vida», un documental boliviano que aborda la problemática del acceso al agua potable en una comunidad afectada por la contaminación minera. La relevancia de estos temas fue palpable para el jurado, que se sintió comprometido con las historias que presenciaron.
Otra de las obras que dejó una huella significativa fue «Ensamble», que recibió una mención honrosa y que retrata la rica historia de la cultura chilota y su contribución a la construcción de Magallanes. Ruiz señaló la importancia de reconocer a las personas que, a lo largo de los años, han forjado la identidad de la región a través de su trabajo en la artesanía y la construcción. La película reflexiona sobre cómo estas contribuciones, aunque no siempre visibles, forman parte fundamental de la historia colectiva de Magallanes y de su gente.
El festival no solo se limita a exhibir cine; también busca promover valores universales a través de su selección de películas. Las juradas coincidieron en que las obras exploraron temas como el amor, la generosidad, la ética y la defensa de los derechos humanos, contrastándolos con la codicia y la explotación de recursos. Según Ruiz, el cine es un vehículo para desarrollar el pensamiento crítico y la conciencia social. Las participantes anhelaron que el festival continúe su trayectoria, creciendo y recibiendo mayor apoyo, al tiempo que mantienen el enfoque en conectar las historias globales con las realidades de la comunidad patagónica.










