Felipe Guevara: su vida como alcalde y como padre de familia

Felipe Guevara

El alcalde Felipe Guevara vive, come y respira Lo Barnechea. Su gestión como alcalde de esta gran comuna literalmente lo es todo para él. No hay actividad que se escape de su agenda, no hay vecino al que no conozca y no hay minuto en que no esté leyendo u observando nuevas ideas para proponer en el municipio.

Su labor es su energía y su motor. Dice no necesitar de la motivación especial que muchos millennials requieren tener para hacer su labor: él lo hace porque es su trabajo. Pero uno que sin duda hace con mucha dedicación.

Cuando piensa en la motivación tras su labor como alcalde. ¿Qué más puede aportar, cómo lo puede profundizar además de hacer el trabajo para el que fue electo?

 Este es mi tercer periodo en la comuna. No sé si vaya a ser alcalde toda la vida. He estudiado mucho, en diferentes áreas. También, como alcalde de Lo Barnechea, hago distintas cosas en área de seguridad, cultura… Y creo que lo mío es la política, más allá de en qué esté ahora, o en qué vaya a estar mañana. Pero sí veo que lo que hay detrás de todo esto es un deseo de cambiar la vida de las personas.

Siempre ha sido un eslogan, entonces, lograr cambiar vidas.

 Sí, transformar vidas. Llegar a la gente, conectarla y hacer comunidad. No sólo implementar esto y lo otro de manera práctica, sino también potenciar la vida en comunidad que mejora el diario vivir de todos acá en Lo Barnechea.

¿Se considera como un hombre tradicional o dinámico?

 Creo que un poco de ambos. No sé si son opuestos. Por ejemplo, la otra vez me describían como alguien de un perfil sibarita. Y sí, me gusta mucho la comida. Pero no sé si soy de explorar muchas cosas nuevas: me gusta lo que me gusta. La parrilla, estar con la familia. En esas cosas soy muy tradicional, si así se le quiere decir.

Por otra parte, soy dinámico en que no me gusta estar quieto. El mundo va cambiando.

¿En qué se traduce, según usted, este dinamismo?

 Pienso que, de parte del equipo que trabaja conmigo, así se observa porque intento buscar cosas nuevas y ponerlas en la mesa. Ideas. Creo que siempre hay que estar atento a hacer cambios, me gustan. A veces se ríen en la Municipalidad, porque dicen que ahí todo es dinámico. ¡Pero así son las sociedades, también! Todo va cambiando.

Entonces, es tradicional en lo familiar, pero dispuesto siempre a buscar el cambio…

 Así es. Hay cambio forzado, otro no forzado. Pero soy más adepto de eso en el trabajo, en lo laboral que en lo personal.

¿Cómo fue su año pasado, el 2017?

Sin duda fue un buen año. En términos laborales, tuve un excelente año, ordenado, con varios proyectos, logramos hacer muchas cosas. Mejoramos áreas críticas que teníamos, como la seguridad. Así da gusto, cuando uno dice: vamos a hacer cosas en este sentido, y las cosas resultan. Porque podríamos haber hecho lo mismo, y que no hubiese resultado.

Eso claramente me satisface, pues hubo una focalización, un esfuerzo en conjunto, se consiguieron recursos tanto económicos como humanos.

Pero sólo se refiere a los términos laborales, como alcalde.

Sé que no lo es todo [lo laboral], pero es que todo el día y todos los días de la semana soy alcalde. Cuando no estoy en la oficina, estoy hablando y escuchando a los vecinos. O estudiando, y pienso en qué cosas aplicar.

Ahora, por otra parte, desde el punto de vista personal, familiar, también fue un excelente año.

¿Tiene nuevos desafíos en esa área también?

Así es. Se me viene, más que un desafío, una nueva etapa. Puede ser tanto un descanso como no… Pero ya uno de mis hijos empezó a trabajar. Se graduó recientemente, y ahora se independiza, y parte otra etapa, lo que es bonito, muy valioso.

Otro de mis hijos da el examen de grado en septiembre, y ahora está estudiando. Así que hay dos que ya van cerrando, o ya cerraron, esa etapa universitaria y comienzan su vida más adulta. En lo concreto también hay dos universidades que pagar menos este año [risas].

¿Le produce cierta nostalgia? ¿Cómo enfrenta este cambio?

Es bien interesante ver cómo los hijos van cumpliendo etapas, que son etapas de uno también, cambian tu rol de padre.

¿Y qué más se propone dentro de sus proyecciones 2018? ¿Tiene tiempo para nuevos pasatiempos, actividades? Ahora que en su hogar habrán dos menos, probablemente.

 No suelo pensarlo mucho, ¡no tengo tiempo! Estoy haciendo un MBA y soy alcalde y padre y esposo. Pero… leer más. Quizás me gustaría hacer deporte, ¡pero no sé cuál ni en qué momento! Quizás pueda correr. No aseguro nada. Aún hay 2018 para ver qué desafíos y oportunidades trae eso.

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