La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha confirmado la formalización de un acuerdo petrolero a 25 años con Estados Unidos, que, según sus declaraciones, representa un paso significativo hacia la recuperación de la industria de hidrocarburos del país. En un discurso dirigido a la nación, Rodríguez destacó que este acuerdo le permitirá a Venezuela superar años de sanciones internacionales que han devastado su capacidad productiva. El pacto no solo promete revitalizar la industria, sino que se enfoca en el desarrollo de 17 campos petroleros y tiene como objetivo alcanzar una producción diaria de más de 1,5 millones de barriles, lo cual podría transformar significativamente la economía del país.
Rodríguez indicó que el acuerdo es fruto de una asociación binacional donde cada parte aportará lo que mejor sabe hacer: Venezuela contribuirá con su petróleo y la experiencia de su mano de obra calificada, mientras que Estados Unidos traerá el capital y la tecnología necesarios para explotar y modernizar eficientemente los recursos petroleros venezolanos. Este modelo de cooperación ha sido presentado por Rodríguez como clave para convertir a Venezuela en una potencia productora de petróleo, lo que beneficiaría al pueblo venezolano. La mandataria ha resaltado la importancia de este acuerdo en un contexto internacional donde las dificultades en la industria energética son evidentes.
Uno de los aspectos más destacados por Rodríguez en su declaración fue la clara reafirmación de la soberanía de Venezuela sobre sus recursos naturales. Contrario a las afirmaciones de algunas voces críticas y del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien insinuó un control estadounidense sobre las reservas venezolanas, la presidenta aseguró que el acordado no implicará la transferencia de soberanía sobre los hidrocarburos. «Venezuelas conserva la propiedad sobre sus recursos, mientras utiliza capital y tecnología extranjera para optimizar su industria energética», afirmó, insistiendo en que los beneficios económicos del acuerdo irán dirigidos al pueblo.
En términos económicos, Rodríguez ha cifrado en más de 209 mil millones de dólares los ingresos potenciales para el Estado venezolano durante la vigencia del proyecto, tomando como base un precio estimado de 65 dólares por barril. En su intervención, explicó que por cada barril producido, el país podría recibir cerca de 19 dólares, lo que marcaría un cambio respecto a los contratos establecidos en la histórica apertura petrolera de hace tres décadas, donde las regalías eran notablemente inferiores. Así, el nuevo acuerdo estipula regalías mínimas del 16% y mantiene un impuesto a la renta de 34%, mejorando las condiciones para el país en comparación con el pasado.
Finalmente, Delcy Rodríguez enfatizó que este acuerdo no solo sirve para impulsar la producción de petróleo, sino que también representa un claro cambio en las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos, abriendo la puerta a una nueva era de cooperación. Agradeció la participación de líderes estadounidenses en las negociaciones y resaltó el compromiso de su administración con la modernización de la infraestructura energética del país. «Necesitamos inversiones y tecnología para convertir nuestra riqueza en bienestar para nuestra gente», concluyó, buscando alinear los intereses nacionales con un panorama internacional que permita la rehabilitación del sector.










