Emilio Shea, pilar destacando en el rugby chileno, comparte su experiencia tras la grave lesión sufrida en un partido contra Uruguay XV, el 29 de agosto. En su primera titularidad con Chile XV en el Americas Rugby Championship, un violento tackle de Joaquín Myszka lo dejó marcado por el dolor y el shock. A casi un mes del incidente, Shea revela que aunque el dolor es un recuerdo vago, el grito que brotó de su pecho al sufrir la lesión es algo que nunca olvidará. A pesar de lo traumático de la situación, el joven deportista mantiene una actitud positiva, centrado en su recuperación con la esperanza de estar listo para el Mundial del próximo año.
La recuperación de Shea no ha sido un camino fácil. Después de ser operado, ahora enfrenta un periodo de entre 10 y 12 meses de rehabilitación. Sin embargo, se muestra optimista y trabaja arduamente con su médico, Fernando Radice, deseando volver incluso antes de lo previsto. Pablo Lemoine, el head coach, ha manifestado su apoyo al mantener el cupo de Shea en el proceso, lo que le brinda confianza al jugador. Aunque normalmente las lesiones generan tristeza, Shea cuenta cómo su entorno, compuesto por compañeros que han pasado por situaciones similares, le ha permitido mantener la moral alta y concentrarse en las «pequeñas victorias» diarias durante su rehabilitación.
El momento del accidente y la posterior atención médica es algo que Emilio intenta procesar. La surrealista experiencia de ver su propia rodilla en una posición antinatural fue desgarradora, pero el apoyo de su compañero Benja Videla y del kinesiólogo Esteban Cisternas fue clave para enfrentar el terror del momento. Shea manifiesta que, a pesar de la adversidad, guarda buenos recuerdos del partido, comentando que vio a su equipo triunfar con una clara victoria de 21 puntos. Para él, el rugby es un deporte apasionante, pero con riesgos inherentes, y reflexiona sobre la jugada que lo llevó a la lesión como parte del juego.
En las semanas posteriores a su lesión, Emilio ha tenido tiempo para reflexionar y liberarse de rencores. Aunque considera que la jugada fue evitable, ha optado por aceptar lo sucedido y mirar hacia adelante. Es un firme creyente de que la justicia se impuso en el caso de Myszka y no siente la necesidad de buscar venganza. En cambio, se enfoca en su proceso de recuperación y sus metas personales dentro del equipo nacional, resaltando una mentalidad resiliente que lo impulsa a seguir adelante. Para Shea, lo más importante ahora es trabajar en su rehabilitación y demostrar su valía cuando regrese.
Mientras se recupera, Emilio también disfruta de los placeres simples de la vida, como la lectura, donde se ha sumergido en obras sobre historia romana. Recientemente, ha comenzado a leer la trilogía «Africanus» de Santiago Posteguillo. Además, su experiencia en EE. UU., donde estudió Economía Medioambiental en la prestigiosa Universidad de Berkeley, le abrió puertas en el rugby y lo ha moldeado como persona. A pesar de los desafíos, Shea se muestra entusiasmado ante la llegada del Mundial y la posibilidad de enfrentarse a potencias del rugby como Australia y Nueva Zelanda, una oportunidad que considera un sueño. Su pasión, su enfoque y su trabajo arduo en el gimnasio y la recuperación son garantizados por un equipo que continúa apoyándolo en cada paso de este difícil pero emocionante camino.










