Casi 60 horas bajo los escombros, una niña de seis años fue salvada en Timure, al norte de Nepal, tras ser atrapada por la devastadora crecida que azotó la región. Este emocionante rescate, realizado por miembros de la Policía Armada, se ha convertido en uno de los pocos casos de supervivencia reportados en los días posteriores a la tragedia. Los valientes rescatistas, enfrentándose a un escenario de caos que incluía piedras, maderas y restos de estructuras destruidas, lograron abrirse paso manualmente entre los ruinas hasta llegar al pequeño espacio donde la niña permanecía atrapada. Las impactantes imágenes del operativo muestran cómo fue extraída con cuidado desde una zona cubierta de barro y escombros, un símbolo de esperanza en medio de la devastación.
Cuando la niña fue rescatada, se encontraba aparentemente inconsciente. Sin embargo, tras recibir atención de emergencia, fue rápidamente estabilizada y registrada consciente, abrigada y recibiendo alimentos en un centro de seguridad cercano a Timure. Este alivio contrastaba con la angustia de las horas pasadas; el video del rescate, que fue difundido por la Policía Armada de Nepal, ha conmovido a muchas personas en el país y alrededor del mundo, reflejando tanto la valentía de los rescatistas como el dolor de una comunidad enfrentada a la pérdida.
La situación en Timure, una localidad que se ubica cerca de la frontera con China, es desoladora. La crecida del agua ha dejado una estela de destrucción que ha arrasado viviendas, comercios infraestructuras a lo largo de los ríos Bhotekoshi y Trishuli. A medida que pasan los días, las labores de rescate se complican cada vez más. El barro, las rocas y los restos de las construcciones han comenzado a secarse y a compactarse, lo que ha obligado a los rescatistas a proceder con extrema cautela. Las autoridades advierten que las posibilidades de encontrar personas con vida se reducen significativamente con el paso del tiempo.
En estos duros momentos, miles de miembros del Ejército, la policía y otras fuerzas están desplegados en las zonas afectadas, trabajando incansablemente. Los helicópteros también están siendo utilizados para alcanzar áreas remotas que continúan bloqueadas por los escombros. Durante esta operación, además de salvar vidas, se están recuperando los cuerpos de aquellos que fueron arrastrados por la corriente, con muchos de ellos hallados a gran distancia de sus lugares de desaparición, reflejando la magnitud del desastre.
Según informes de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal, el número de cuerpos recuperados ha llegado a 675, mientras que 2.418 personas continúan incomunicadas o desaparecidas, entre ellas 589 extranjeros y 933 trabajadores de proyectos hidroeléctricos locales. Al tiempo que se rescatan turistas y ciudadanos locales, el Gobierno nepalí ha solicitado asistencia internacional en áreas forenses y conservación de cuerpos, subrayando la gravedad de la situación y la necesidad urgente de ayuda para reanudar las labores de rescate.








