Rodaje de Twister: El caos detrás de uno de los grandes éxitos

El rodaje de "Twister" en 1996 se convirtió en un evento legendario dentro de la industria del cine, particularmente por las numerosas dificultades ...
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El rodaje de «Twister» en 1996 se convirtió en un evento legendario dentro de la industria del cine, particularmente por las numerosas dificultades que enfrentó su equipo. Desde accidentes inesperados hasta tensiones entre el director, Jan de Bont, y el equipo técnico marcaron el proceso de filmación, como revelan los relatos de quienes estuvieron presentes. Según el coordinador de escenas de riesgo, Mic Rodgers, el rodaje estuvo tan lleno de caos que incluso provocó el abandono temporal de varios miembros del equipo. Con un ambiente tan tenso y desestabilizador, era evidente que la presión podía llevar a situaciones extremas.

La situación se volvió insostenible cuando durante una de las filmaciones, De Bont perdió los estribos y empujó a un asistente, quien terminó cayendo por una pendiente. Lo que siguió fue una reacción en cadena: los miembros del departamento de cámara decidieron abandonar el set, lo que generó un efecto dominó que afectó también a los equipos de sonido y vestuario. En el mundo del cine, donde los retrasos implican pérdidas financieras significativas, este tipo de conflictos pueden ser devastadores. Sin embargo, lo que ocurrió posteriormente fue un giro inesperado en el relato que tomaría lugar en el aeropuerto, donde el productor Steven Spielberg llegó para poner orden en el caos.

El encuentro entre Spielberg y De Bont en el aeropuerto se convirtió en un momento memorable y casi de leyenda. Aparentemente, Spielberg, en un gesto de autoritario descontento, decidió no bajar del avión y, desde allí, gritó a De Bont durante 15 minutos. Este acto de reprimenda fue suficiente para reactivar la producción, aunque no sin las secuelas físicas y emocionales que dejó en los actores principales. El clima de trabajo seguía siendo complejo, y los desafíos continuaron atormentando al elenco, que tuvo que lidiar con las exigencias del rodaje y las condiciones meteorológicas que fluctuaban de forma impredecible.

Entre las dificultades, se presentaron accidentes que afectaron a Bill Paxton y Helen Hunt. Paxton sufrió una ceguera temporal causada por los intensos focos que se utilizaban, mientras que Hunt se llevó un golpe en la cabeza. Jan de Bont, haciendo eco de esos tiempos difíciles, reconoció que las condiciones del rodaje eran increíblemente desgastantes. La filmación debía ocurrir dentro de un marco temporal específico que intentaba simular un único día, pero la realidad de las estaciones y el crecimiento de los cultivos hizo que el equipo tuviera que cambiar de locación repetidamente, provocando aún más desorganización y estrés.

Finalizando un proceso plagado de obstáculos, «Twister» se concretó como un gran éxito comercial, recaudando 495 millones de dólares en todo el mundo. Su ascenso triunfal a la cima de las taquillas la convirtió en una de las películas más taquilleras de 1996, quedando sólo detrás de «Independence Day». A pesar de su tumultuosa producción, «Twister» no solo se alzó como un ejemplo de resiliencia en Hollywood, sino que también sentó las bases para un nuevo estilo de cine de desastres que continuaría influenciando futuros proyectos. Es curioso cómo una película que comenzó en medio de la crisis terminó solidificándose como un clásico del cine de acción y aventura.

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