Hidrógeno bajo tierra: el futuro del combustible limpio en el planeta

La búsqueda de reservas de hidrógeno bajo tierra ha cobrado un nuevo impulso en los últimos años, a medida que la necesidad de alternativas ...
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La búsqueda de reservas de hidrógeno bajo tierra ha cobrado un nuevo impulso en los últimos años, a medida que la necesidad de alternativas energéticas limpias se hace más urgente. Estudios recientes, como los conducidos por Barbara Sherwood Lollar en la mina Kidd Creek, han revelado que el hidrógeno geológico puede ser una fuente untapped de energía, pero las estimaciones sobre su disponibilidad aún son inciertas. Con el hidrógeno como una opción de combustible bajo en carbono, la comunidad científica se pregunta cuánto de este gas podría ser realmente extraído de manera sostenible.

Investigaciones del Servicio Geológico de EE. UU. han señalado que la corteza terrestre podría contener billones de toneladas de hidrógeno. Sin embargo, hasta la fecha, no se han reportado hallazgos de reservas viables comercialmente, lo que plantea dudas sobre la eficacia de los métodos de extracción actuales. Las empresas y startups que compiten en este campo están trabajando para descubrir no solo la existencia del hidrógeno geológico, sino cómo capturarlo y utilizarlo de manera económica, una tarea que resulta desafiante en un entorno de competencia y secreto industrial.

Los datos provenientes de Kidd Creek sugieren que hay un potencial mínimo que podría ser aprovechado, ya que en cada perforación se liberan, en promedio, ocho kilogramos de hidrógeno al año. Se estima que las más de 14,000 perforaciones en la mina podrían generar hasta 140 toneladas métricas de hidrógeno sin usar cada año. Aunque esta cantidad no resulta revolucionaria, serviría para demostrar que el hidrógeno natural es una opción viable, particularmente para alimentar las operaciones de la propia mina, lo que podría sentar un precedente para futuras exploraciones.

Investigadores como Laurent Truche enfatizan que, aunque se ha comprobado la existencia de hidrógeno natural, el verdadero desafío radica en encontrar métodos que permitan su producción a escala comercial. Esto ha llevado a algunos a considerar alternativas, como la inyección de agua y catalizadores en formaciones rocosas para estimular el flujo de hidrógeno. Proyectos financiados por ARPA-E están en marcha con la meta de aumentar esta producción por un factor significativo, lo que podría revolucionar el sector energético.

Recientes experimentos en Omán han despertado esperanzas sobre la posibilidad de estimular la producción de hidrógeno de manera eficiente. La inyección de grandes volúmenes de agua en las formaciones rocosas ha mostrado resultados prometedores, con la obtención de gas que contiene un 90% de hidrógeno. Sin embargo, aún persisten preguntas cruciales sobre la naturaleza del hidrógeno obtenido, cuestionando si se generó por el proceso de estimulación o si había estado presente previamente. Estos hallazgos subrayan las oportunidades y los enigmas de la carrera por el hidrógeno geológico, un área que podría definir el futuro energético.

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