El gobierno de José Antonio Kast ha reactivado el tradicional beneficio familiar conocido como la «Gracia Presidencial de Reconocimiento al Séptimo Hijo», que otorga un bono de 10 UF a las familias chilenas que tengan su séptimo hijo del mismo sexo. Esta medida, que no se había aplicado en los últimos 13 años, fue entregada este lunes a la familia Silva Cueto en Placilla, región de Valparaíso, donde Romina Elizabeth, la séptima hija mujer de la familia, recibió el reconocimiento en una ceremonia simbólica que marca el regreso de esta política pública después de varios años de inactividad.
El origen de esta ayuda económica se remonta a 1976, bajo el mandato de Augusto Pinochet, siendo conocida en sus inicios como «apadrinamiento presidencial». Con el pasar de los años, distintos presidentes han implementado variantes de este beneficio. Por ejemplo, Ricardo Lagos otorgó el reconocimiento en 2002 a una familia con múltiples hijos en Alerce. Más tarde, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera también hicieron entregas similares en diferentes regiones del país, reflejando así una continuidad política en la entrega de este beneficio a lo largo de las décadas.
Sin embargo, la reactivación del bono ha suscitado críticas y cuestionamientos. El sociólogo Luis Gajardo, de la Universidad Central, ha señalado que este tipo de políticas no tienen un impacto significativo en la natalidad actual de Chile y que, en lugar de premiar al séptimo hijo varón, sería más efectivo promover ayudas desde el primer hijo o facilitar el acceso a servicios de cuidado infantil. Gajardo también argumenta que esta disposición privilegia un enfoque patriarcal al no reconocer adecuadamente el aporte de las mujeres en la sociedad, por lo que el retorno del bono podría resultar contraproducente en un contexto de búsqueda de equidad de género.
A pesar de las críticas, el actual gobierno busca reforzar esta iniciativa dentro de su enfoque «profamilia». Según la oficina de Presidencia, la entrega de este bono y certificado a las familias busca ofrecer un apoyo simbólico y material que promueva la seguridad y bienestar de los hogares chilenos. En este sentido, el retorno del beneficio se presenta como una señal clara de reconocimiento del valor que representa cada integrante de la familia en el marco de una sociedad en constante cambio y desafíos sociales.
Éste año, con la modernización del beneficio a través de la Resolución Exenta N° 4759, se han establecido criterios administrativos más claros, eliminando el término «apadrinamiento» por el de «Reconocimiento Presidencial». Las familias interesadas en acceder a este bono deben presentar su solicitud sin costo alguno durante todo el año, cumpliendo con ciertos criterios de vulnerabilidad económica y situación del hogar. Con estos cambios, el gobierno espera fortalecer el apoyo a aquellas familias en situación de mayor necesidad, a través de una medida que a lo largo de su historia ha experimentado diversas transformaciones.









