Hace veinte años, Joanna Wakefield-Scurr se enfrentó a un problema incómodo y persistente: un dolor en los pechos que no se lograba diagnosticar. A pesar de consultar a muchos médicos, ella no obtuvo respuestas satisfactorias, ni diagnósticos definitivos, pero recibió un consejo interesante de parte de uno de sus doctores: la utilización de un sujetador de soporte podría ayudar a mitigar la incomodidad. Directora del grupo de investigación en Salud Mamaria de la Universidad de Portsmouth, Wakefield-Scurr decidió tomar la cuestión en sus propias manos, embarcándose en una búsqueda que ahora, dos décadas después, continúa con el mismo compromiso que la motivó al inicio.
La anatomía femenina presenta desafíos singulares, especialmente en el caso de los senos que, a diferencia de otras partes del cuerpo, no cuentan con un soporte estructural como el cartílago o el hueso. A través de su investigación, el laboratorio de Wakefield-Scurr descubrió que el movimiento del torso durante la actividad física provoca que los pechos se muevan de manera particular, un hallazgo que marca un hito en la biomecánica femenina. Esta comprensión ha empezado a cambiar cómo se concibe y se desarrolla la indumentaria deportiva, marcando un paso fundamental en la búsqueda de un sujetador más efectivo y cómodo para las mujeres.
El uso correcto de un sujetador se ha convertido en un tema crucial para las deportistas, ya que la incomodidad que puede causar un sujetador mal ajustado es un obstáculo real. Los estudios realizados en el laboratorio de Wakefield-Scurr han revelado que el dolor físico y la sensación de vergüenza que sienten las mujeres al moverse liberadamente sin la sujeción adecuada son dos de los grandes desafíos que enfrentan. Este descubrimiento subraya la importancia de un diseño que no solo se enfoque en la funcionalidad, sino también en el bienestar emocional y físico de las mujeres mientras practican deportes de alto impacto.
La pregunta sobre qué tipo de sujetador es más efectivo permanece abierta y aún sin respuesta definitiva en la comunidad científica. Existen modelos que buscan comprimir los senos y otros que optan por encapsular y apoyar cada pecho por separado. Sin embargo, los investigadores comparten la incertidumbre sobre cuál estrategia biomecánica resulta más beneficiosa: si se trata de restringir por completo el movimiento de los pechos, frenar la velocidad a la que se desplazan o reducir el ruido que generan al rebotar. Esta línea de investigación es vital para poder ofrecer a las mujeres opciones que realmente se adapten a sus necesidades.
Entusiasmada por los avances en la investigación de nuevos materiales, Wakefield-Scurr ha estado colaborando con diversos fabricantes para desarrollar sujetadores que se ajustan dinámicamente al movimiento del cuerpo. Con un interés creciente por parte de las mujeres que desean participar en deportes de alto impacto, el grupo de investigación ha visto como la demanda de soluciones efectivas supera su capacidad actual. Con copas desbordantes y una necesidad urgente por innovar, la Dra. Wakefield-Scurr sigue a la vanguardia de una revolución que podría cambiar la experiencia de millones de mujeres en el deporte.









