En un ambiente festivo y lleno de energía, la Unión Comunal de Juntas de Vecinos Hernando de Magallanes (Unco) celebró este sábado la duodécima edición del Cuecazo, un evento que ha evolucionado significativamente desde su creación en 2013. Esta actividad, que se lleva a cabo en el corazón de Punta Arenas, se ha convertido en un ícono cultural y un punto de encuentro para la comunidad, donde la música y el baile hacen resaltar el orgullo patrio. La cita reunió a cientos de asistentes que disfrutaron de una jornada dedicada a la cueca, el baile nacional, en un ambiente propicio para compartir y celebrar la identidad chilena.
La convocatoria de este año fue todo un éxito, congregando a 20 agrupaciones folklóricas que inundaron el espacio público con su talento y jolgorio. Entre los destacados, tres conjuntos se encargaron de animar la tarde con presentaciones en vivo, mientras que el momento cumbre de la jornada llegó con la participación de 15 parejas campeonas de cueca de diversas categorías. Estas talentosas parejas, provenientes de distintos rincones de la región y del país, no solo interpretaron el baile tradicional, sino que también compartieron anécdotas de sus participaciones en importantes campeonatos, generando una conexión especial con el público presente.
Raquel Álvarez, actual presidenta de la Unco, resaltó la importancia de mantener vivas las tradiciones y agradeció a todos los que han hecho posible el crecimiento de este evento. ‘Este evento es un orgullo para la Unco y para toda la comunidad’, afirmó. Álvarez recordó los humildes inicios del Cuecazo, que comenzó con un simple pasacalle bajo la dirección de Carlos Aros Pérez, y cómo ha crecido para convertirse en una celebración que refleja el espíritu solidario y cultural de los vecinos.
El apoyo de la comunidad y de empresas locales ha sido fundamental para llevar a cabo esta actividad. Durante su discurso, Álvarez agradeció especialmente a Edelmag y Gasco, que ofrecieron su colaboración, así como al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, cuya participación se tradujo en la provisión de equipos de amplificación y apoyo logístico. La sinergia entre instituciones y empresas ha permitido no solo realizar el evento, sino también reforzar el sentido de pertenencia y unidad en la comunidad.
La duodécima versión del Cuecazo no solo se consolidó como un espacio de entretenimiento, sino que también reafirmó su papel como un motor de cultura y tradiciones. El clima de camaradería y orgullo por lo nacional se hizo palpable en cada rincón del evento, demostrando que la cueca sigue siendo un símbolo de identidad chilena. Con iniciativas como esta, la Unco vuelve a recordar la importancia de mantener vivas las tradiciones y la memoria colectiva, asegurando que el legado cultural continúe resonando en las futuras generaciones.










