El reciente encuentro virtual del ciclo «La clase de griego», organizado por la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras (AMMPE) de Argentina, se convirtió en un verdadero festín literario donde la sensibilidad y la reflexión intercultural ocuparon el centro del escenario. La escritora surcoreana Han Kang y su traductora al español, Sunme Yoon, conectaron a través de una conversación que no solo exploró la obra de Kang, sino que también profundizó en la figura de Yoon como mediadora cultural entre Corea del Sur y el mundo hispanohablante. A lo largo de este evento, las participantes viajaron a través de las palabras y se encontraron en un espacio compartido de complicidad, transformando la distancia física en cercanía emocional.
Sunme Yoon, quien ha vivido desde 1991 en Corea pero cuya infancia fue forjada en Buenos Aires, compartió la reveladora experiencia que la llevó a dedicarse a la traducción literaria. Tras estudiar en el Colegio Nacional de Buenos Aires y completar un doctorado en Madrid, la pasión por la literatura la llevó a cruzar fronteras y encontrarse con su vocación en el campo de la traducción. La traductora expresó que, aunque había enseñado español durante muchos años, fue la traducción lo que realmente la apasionaba, describiendo su trabajo como un puente entre culturas: «Traducir es estar yendo y viniendo entre dos mundos, es ser exploradora», afirmó Yoon, subrayando la importancia de entender profundamente la lengua de llegada.
El diálogo entre Yoon y las conductoras del encuentro, Jésica Fabaro, Analía Vázquez y Alelí Gotlip, generó un espacio de reflexión sobre el estilo de Han Kang, conocido por su intensidad emocional y profundidad. La traductora enfatizó que traducir a Kang implica adentrarse en su mente y sus personajes, lo que provoca una experiencia desgastante, ya que «ella escribe con el cuerpo, no con la cabeza». La experiencia de traducir obras como «La vegetariana» y «La clase de griego» ha permitido a Yoon descubrir y compartir la complejidad de una autora que, a menudo, no busca la complacencia del lector, sino expresar verdades incómodas sobre la sociedad.
El impacto de la obra de Han Kang en Corea del Sur fue otro tema de discusión. Yoon mencionó que muchos lectores coreanos encuentran los textos de Kang desafiantes y a menudo poco comprensibles. Sin embargo, destacó la admiración que ha suscitado en el extranjero, donde su narrativa ha sido recibida con entusiasmo. De manera particularmente interesante, Yoon explicó cómo la autora ha evolucionado en su percepción del feminismo dentro de su obra, reconociendo recientemente la importancia de este componente en su escritura. Esta evolución también refleja el viaje personal de Han Kang, cuya obra se ha transformado a menudo en una conversación sobre el poder del silencio y el lenguaje.
Finalmente, el encuentro culminó en una emotiva reflexión sobre la dificultad de ser escuchadas y la importancia de conectar con las historias de otros, especialmente en el contexto de la literatura. La participación de diversas mujeres desde distintos puntos del continente en esta conversación demuestra la relevancia de crear puentes culturales a través de la traducción y la literatura. Al cerrar la charla, Yoon expresó que su labor no solo consiste en traducir palabras, sino también en traducir emociones y experiencias; una tarea que, en muchos sentidos, es un acto de escucha profunda. Así, el ciclo «La clase de griego» se cerró no solo con aplausos virtuales, sino con corazones unidos por la literatura y el arte de la traducción.










