Discapacidad: Arte y Inclusión en la Exposición de Daniela Kovacic

Desde ayer, la Galería de Arte T.Mari en Chicago acoge la exhibición de la artista magallánica Daniela Miljana Kovacic Muzio, titulada “Seeing and ...
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Desde ayer, la Galería de Arte T. Mari en Chicago acoge la exhibición de la artista magallánica Daniela Miljana Kovacic Muzio, titulada “Seeing and being seen” (“Viendo y siendo visto”). Esta muestra representa la particular visión de Kovacic sobre la vida, la discapacidad y la inclusión. A sus 41 años, la artista se ha propuesto visibilizar a las comunidades que suelen permanecer en la sombra, invitando al espectador a reflexionar sobre lo que significa ser visto y al mismo tiempo, ver. Según sus propias palabras, “el sentido de la obra se traduce a una experiencia compartida y a la necesidad de crear espacios de diálogo y comprensión”. La exhibición estará disponible hasta el 1 de junio, brindando la oportunidad a los asistentes de conectar con el intenso contenido emocional de sus piezas.

El camino hacia la inclusión de la obra de Kovacic en el ámbito artístico estadounidense comenzó en su taller, donde conviven cerca de 50 talentos creativos. Ella relata cómo, a través de un evento denominado «Taller abierto», la dueña de la galería descubrió su trabajo y le ofreció exponerlo en Chicago. Sin embargo, el camino ha sido todo menos sencillo. La artista también rememora cómo sus obras iban a ser exhibidas el año pasado en Nueva York, pero la pandemia de Covid-19 resultó en el cierre inesperado de la galería que había planeado acogerla, una situación represiva que ha afectado a muchos artistas en todo el mundo.

La gestación de su inspiradora colección proviene de su experiencia personal como madre. Kovacic explica que la llegada de su hijo transformó su percepción de la vida y la muerte, y la llevó a reflexionar sobre las dificultades enfrentadas durante el parto y su recuperación. Este proceso profundo le permitió no solo ampliar su visión de la maternidad, sino también abrirse a la realidad que enfrentan muchas familias que lidian con la discapacidad. Su elección del óleo como medio predilecto resalta la conexión visceral que siente al pintar, un proceso que para ella es terapéutico y profundamente inmersivo.

En cuanto al objetivo de su trabajo, Kovacic revela que, aunque inicialmente pensó que sus obras estaban destinadas a las familias con las que interactuaba, con el tiempo se dio cuenta de que estaba creando para sí misma. Al enfrentarse a preguntas incómodas sobre la invisibilidad de las comunidades con discapacidad, ella desea que el público comience a cuestionar por qué esas realidades permanecen ocultas. Sus palabras resuenan con el eco de otras voces en la comunidad artística que abogan por una mayor representación y sensibilidad hacia quienes viven con discapacidades.

Finalmente, Kovacic se posiciona en contra del ableismo y subraya la responsabilidad social que todos tienen en la construcción de un entorno inclusivo. Consciente de que su perspectiva se nutre de la empatía y las experiencias fruto de sus relaciones con personas con discapacidades, afirma que la diversidad enriquece a la sociedad y debe ser celebrada. «La existencia humana es amplia», dice, y sostiene que el arte tiene el poder de modificar percepciones y generar un cambio significativo. A través de su exposición, Daniela Kovacic busca abrir un diálogo sobre visibilidad y aceptación, alentando a todos a abrazar una realidad más inclusiva.

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