A sus 51 años, Angelina Jolie se ha consolidado no solo como una de las actrices más reconocidas en el mundo del cine, sino también como una apasionada defensora del medio ambiente y de los derechos humanos. Su conexión con Camboya, iniciada durante el rodaje de ‘Lara Croft: Tomb Raider’ en 2001, ha derivado en una serie de iniciativas que buscan transformar el país. Jolie ha llevado su compromiso un paso más allá al adquirir 39 hectáreas en la provincia de Battambang, las cuales ha dedicado a la conservación y recuperación de áreas afectadas por la caza furtiva, convirtiéndose en un faro de esperanza para las comunidades locales.
La decisión de Jolie de involucrarse en Camboya va más allá de su papel como actriz; representa una visión personal y humanitaria que comenzó a tomar forma hace más de dos décadas. Su nombramiento como Embajadora de Buena Voluntad del ACNUR en 2001 fue el primer paso hacia una dedicación más profunda hacia el país. Desde ese momento, la actriz ha estado en contacto directo con la realidad camboyana, comprendiendo los retos que enfrentan las comunidades rurales y la urgencia de actuar ante problemas como el tráfico de fauna salvaje y la caza furtiva.
En 2003, fundó la Fundación Maddox Jolie-Pitt, una organización dedicada a ayudar a las comunidades rurales y a la recuperación de zonas afectadas por minas terrestres. La fundación comenzó enfocándose en estos temas y rápidamente amplió su misión para incluir la conservación del medio ambiente. Este compromiso con la protección de la biodiversidad ha sido fundamental para contrarrestar la amenaza que representa la caza furtiva de especies en peligro, así como para trabajar en colaboración con las autoridades locales y las comunidades en proteger el Área de Uso Múltiple de Samlaut, una región vital para la fauna local.
Desde 2006, la fundación ha desempeñado un papel crucial en la protección de Samlaut, que abarca más de 60.000 hectáreas. Este esfuerzo no solo ha implicado la creación de un equipo de guardabosques locales, que ahora patrullan la zona y realizan labores de vigilancia contra actividades ilegales, sino que también ha validado el trabajo de estas personas convirtiéndolos en agentes reconocidos por el gobierno. Este modelo ha generado un impacto positivo no solo en la conservación del medio ambiente, sino también en el bienestar económico de los residentes de la zona.
Aparte de sus esfuerzos en conservación, la Fundación Maddox Jolie-Pitt ha promovido activamente el desarrollo comunitario mediante la capacitación de agricultores y apicultores locales. Además, ha estado involucrada en la construcción de infraestructuras esenciales como escuelas y centros de salud, lo que ha mejorado significativamente el acceso a educación y servicios sanitarios en la región. Con más de 20 años de trabajo ininterrumpido, Jolie ha demostrado que su legado en Camboya va mucho más allá de su carrera cinematográfica, dejando una huella imborrable en la vida de muchas personas y en el entorno natural del país.


